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sábado, 8 de octubre de 2011

Cuando el medio sí es el mensaje (y está bien hecho)

Un buen día, un amigo se suscribe en Spotify a una lista llamada "Esta lista no se escucha, se lee". Como en el "No pienses en un oso blanco", el impulso inmediato es abrirla para escucharla. Pero nunca llegas a ese punto, porque al abrir la lista te encuentras esto:


Y es probablemente el mejor CV del mundo.

En el sector de la publicidad casi todo el mundo conoce casos de CVs espectaculares. Y es que si hay un sector donde el personal branding tiene sentido, es este, evidentemente, porque es el único donde tienes que saber de branding, en primer lugar. Hay gente muy buena en publicidad y el primer paso es entrar en una agencia, un proceso que según tengo entendido se parece bastante a la Divina Comedia

En ese sentido, quizás a nadie le impresione gran cosa a priori, pero esta lista tiene más de 1000 suscriptores. Y a quien me pregunte por el call-to-action, las últimas canciones componen su nombre y número de teléfono.

Si alguien es capaz de escribir un CV con las piezas de puzzle que tiene a su servicio en una base de datos de canciones, entonces creo que es capaz de escribir cualquier cosa.

Estoy deseando tener que contratar un copy y poder encontrar uno así. La envidia me corroe, honestamente.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Decir no

Hoy me parece un día perfecto para retomar el blog. Y es que hoy hace un año que rechacé un trabajo.

En estos tiempos de crisis es evidente que las condiciones empeoran, que hay que estar a la que salta, y así una sucesión de frases hechas que no me voy a molestar en repetir porque todos hemos oído mil veces ya, pero que creo que se resumen perfectamente en este reciente artículo de Expansión que promueve la vuelta a la beca después de un parón en la carrera profesional como solución a todos los males.

Sí, la argumentación se sostiene, probablemente, pero me van a perdonar que hoy, en homenaje a la dignidad que mostré hace un año, saque la vena de doctoranda en Sociología y me atreva a dudar de que una argumentación sólida sea por sí misma una muestra de verdad.

Hablo, por supuesto, desde la posición privilegiada de quien cuenta con recursos de muchos tipos que se pueden resumir en un trabajo a jornada completa que me apasiona, una serie de clientes satisfechos y recurrentes que son capaces de valorar que me importen los detalles, una red de contactos de gente con la que se puede tener conversaciones maravillosas y que además consideran que puedo aportarles algo, y, perdónenme también la falta de modestia, de mucho trabajo a mis espaldas, parte del cual incluso me hace sentir orgullosa.

Pero desde esta posición, no, indudablemente no es mejor tener una beca que estar sin trabajo.

Bajo el mito, la frase hecha, de "que la inspiración te pille trabajando", bajo la inercia de estos tiempos de inestabilidad, de trabajo por proyectos y de ser polivalente o morir en el intento, es complicado decir esto y plantarse. Pero me parece necesario recordar que sea cual sea el compromiso que adquiere una persona al entrar en una empresa, tiene una serie de implicaciones:

1) Tienes un trabajo que hacer.
2) Tienes que hacerlo bien.
3) Eso requiere tiempo y energía.

Creo que hasta aquí estamos todos de acuerdo.

Pues bien, a partir de aquí, una beca que no soluciona las necesidades económicas fundamentales de cualquiera (y que, desde mi posición privilegiada de nuevo, puedo resumir en techo, comida, relación con los demás -cada día más difícil de realizar gratis-, reciclaje permanente -lo cual implica el consumo de bienes culturales- y un mínimo de paz mental y tiempo para uno mismo) es una mala idea.

Porque tenemos que darnos cuenta de que tener necesidad de seguir aprendiendo permanentemente no es algo que implique que pueda ser normal tener tres trabajos (mañanas, tardes, y fines de semana), porque entonces todo lo demás se resiente.

¿Realmente queremos hacer mal un trabajo por falta de tiempo y energía? Si la motivación es hacer CV y demostrar que seguimos activos, ¿no deberíamos demostrar resultados, sea lo que sea lo que hagamos? ¿No es preferible decir "no" si no damos abasto que cargar con algo que mina nuestro resultado profesional y nuestra vida personal?

Evidentemente hay casos de necesidad. Pero no creo, sinceramente, que sea el público de Expansión, ni el de este blog. Ese público cree fervientemente en el marketing personal y a veces parece que se olvida de que una de las P's del Marketing es la de Precio.

Hace un año, yo rechacé un trabajo porque era un error estratégico. Estaba en el paro y estaba asustada, como es normal, porque a pesar de haber estado estudiando, un parón de un año en una carrera profesional siempre es algo difícil de justificar. Porque la situación económica y laboral está en ese punto lleno de frases hechas al que he dicho que no voy a referirme más. Pero tuve que plantarme, y decir no. Porque me pedían un compromiso al que ellos no respondían y al que yo no sería capaz de responder si necesitaba complementar mis ingresos. Y, la verdad, porque ni siquiera era lo que quería hacer.

Mi jefe bromea a veces con que si me despidiera, seguiría trabajando a escondidas, y probablemente tiene parte de razón. Me apasiona mi trabajo actual y no podría dejar de hacerlo. No podría dejar de interesarme, de investigar, de probar, de aprender. En esas condiciones, puedo llegar a aceptar que una beca sea una opción preferible que estar en el paro. Pero, y no se lo van a creer, mi jefe, además, entiende que para que sea feliz, proactiva y tenga resultados, tengo que comer y dormir todos los días.

Será que estamos locos.

lunes, 14 de marzo de 2011

Así se hace personal branding

Hoy leía en una discusión en LinkedIn una referencia a las 42 leyes inmutables del marketing, de Ries y Trout, un libro que después de años sin tocar se me aparece este mes en todas partes. Es probable que tras el deslumbramiento de la nueva tecnología y las posibilidades que permite, estemos empezando a aposentarnos y a recordar que debajo de tanta sigla y tanto término técnico lo importante es tener una estrategia, y es algo digno de celebrarse.

Ocurre igual con el tema de la marca personal. Se oye hablar tanto del tema, hay tantísimos consejos al respecto, que la gente se lanza a hacer marketing personal, en muchos casos sin ser expertos en marketing. Y al final lo que creamos es, como bien indicaba hoy un post de @Boomiac, un montón de ruido como Ego-Promotores, sin ninguna repercusión real sobre nuestro posicionamiento (quizás sobre nuestra notoriedad sí; pero hay que saber qué es lo que queremos y a qué precio).

En medio de este zumbido de profesionales de todos los sectores explicando qué sabemos hacer y qué no, de pronto encuentras un profesional excelente y te da una lección. Es el caso de Alec Brownstein.

Quizás ustedes no sepan quién es, pero los directores creativos neoyorkinos sí. Porque Alec Brownstein, creativo publicitario, ha realizado la mejor campaña de SEM que conozco. 6$. Un 80% de respuesta. Un 40% de "compra". ¿Cómo? Dándole la vuelta a la tortilla. Las claves de su campaña:
  • Segmenta. Una buena segmentación es la diferencia entre tirar el dinero y no. Internet no sólo deja que todo el mundo participe; también deja huellas por todas partes. Úsalas (hoy quería hablar de retargeting, de hecho, pero me he encontrado con esto y...). Voy a insistir: presupuesto total=6$.
  • Eso implica... Conoce. Elige. Tienes que saber exactamente a quién te diriges. Investiga. Tu público es algo más que porcentajes. Se compone de personas. Averigua qué les interesa.
  • Adáptate a tu público. ¿Cómo vas a dirigirte a un ego-promotor compitiendo con él? No va a googlearte a ti: va a googlearse a sí mismo.
  • Hazte relevante: tu público no quiere oír hablar de tu producto, sino de sus necesidades.
  • Sé diferente. Brownstein no sólo ha conseguido el trabajo que buscaba. Ha creado un case study. Ha vendido hoy y construido marca a largo plazo.
Lo ha hecho así: