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sábado, 8 de octubre de 2011

Cuando el medio sí es el mensaje (y está bien hecho)

Un buen día, un amigo se suscribe en Spotify a una lista llamada "Esta lista no se escucha, se lee". Como en el "No pienses en un oso blanco", el impulso inmediato es abrirla para escucharla. Pero nunca llegas a ese punto, porque al abrir la lista te encuentras esto:


Y es probablemente el mejor CV del mundo.

En el sector de la publicidad casi todo el mundo conoce casos de CVs espectaculares. Y es que si hay un sector donde el personal branding tiene sentido, es este, evidentemente, porque es el único donde tienes que saber de branding, en primer lugar. Hay gente muy buena en publicidad y el primer paso es entrar en una agencia, un proceso que según tengo entendido se parece bastante a la Divina Comedia

En ese sentido, quizás a nadie le impresione gran cosa a priori, pero esta lista tiene más de 1000 suscriptores. Y a quien me pregunte por el call-to-action, las últimas canciones componen su nombre y número de teléfono.

Si alguien es capaz de escribir un CV con las piezas de puzzle que tiene a su servicio en una base de datos de canciones, entonces creo que es capaz de escribir cualquier cosa.

Estoy deseando tener que contratar un copy y poder encontrar uno así. La envidia me corroe, honestamente.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿American Psycho 2.0? Klout no perdona

Bueno, pues a estas alturas hay algo que creo que sabemos todos: Blogger ha tenido la semana pasada la peor caída de su historia. Está siendo una primavera tonta, la de este 2011. Primero, la caída de Amazon generando dudas sobre el cloud computing, y ahora 2 días sin Blogger.

Yo me he incorporado a un nuevo trabajo el pasado martes, y mi llegada a las oficinas de París para el plan de acogida ha coincidido precisamente con un problema con nuestro proveedor de Internet que ha tenido sin conexión a todos los equipos fijos (la WiFi, afortundamente, iba). Trabajo en una empresa de juegos online. Imaginen. Absolutamente nada que hacer. Es un sitio donde "trabajar en local" es una expresión con muy poco sentido. Eso es fabuloso, claro está. Permite que el producto se actualice enseguida, que tengas agilidad para introducir cambios, que te comuniques con la comunidad de jugadores en tiempo virtual. Pero, claro, genera nuevas dependencias.

No pasa nada. Antes, cuando se iba la luz tampoco se podía trabajar (y además, en según qué edificios, era incluso algo siniestro). La caída de Amazon fue bastante seria, sí, pero incluso después de unos días sin Hootsuite se pudo vivir. Y, honestamente, no creo que esto implique que hay más problemas de seguridad que cuando se trabaja sobre servidores propios. Pero en fin. Para gustos los colores. Y toda tecnología necesita a sus apocalípticos, supongo.

El caso es que se cae Blogger y mi TL de Twitter se vuelve loca. Y yo, que últimamente actualizo a finales de semana, directamente doy por perdida mi actualización semanal. Honestamente, tampoco pasa nada. ¿Seguro?

Porque en cualquier presentación sobre SEO te advierten de las penalizaciones que un blog recibe por parte de los buscadores cuando se deja de actualizar. Y debo confesar que pensaba que era un mito pero mi posicionamiento en Google, que me había parecido muy rápido, cayó en picado durante una racha de mucho trabajo a mediados de abril. Y supongo que ahora andará igual. Desaparecido en torno a la quinta página de resultados, que es como no existir.

A finales de abril, también, modificaron el algoritmo de Klout para hacerlo más exigente; y ahora penaliza a aquellos usuarios que tenemos una mala semana y no podemos andar mucho por estos lares. Por si alguien no lo conoce, Klout es una herramienta de medición de la influencia online que aunque está en beta se define con el ambicioso claim "The standard for influence", nada menos. Es una herramienta interesante, la verdad, y además tiene el mismo punto a su favor que le veo a Foursquare: si me das una lista de chapas-trofeos-logros-álbumdecromos para coleccionar, es probable que me acabe enganchando. Me parece algo práctico para complementar las estadísticas de Facebook, que son regulares, la verdad. Y es una herramienta muy intuitiva para ver qué tal funciona tu cuenta de Twitter. Si no digo que no.

Digo que cuando alguien viene con su Klout por bandera, da miedo. ¿Han visto, o leído, American Psycho? ¿Recuerdan esa famosa escena con las tarjetas de visita? A mí me pone los pelos de punta.


Así que, en realidad, siendo sincera, no tengo problema alguno con Klout. Tengo un problema con que Klout aparezca junto a mi nombre en mi perfil de Twitter, es decir, tengo un problema con la integración de Klout en clientes como Hootsuite, y tengo un problema muy serio con el concepto de la tarjeta de visita. Y es que, ya lo dije, de cuando en cuando me sale un punto rancio en el que hecho de menos la vida antes de que todo fuese monitorizable. Todos sabemos, o intuimos, al menos, quién es más influyente que nosotros. No hay necesidad, creo yo, de que a la hora de agregar a alguien me lo coloquen numéricamente en una escala que, además, no me parece realista (otra cosa es que sí me parece interesante su clasificación en tipos de usuarios, que te coloca en diferentes cuadrantes de una matriz en función del tipo de interacciones). Es como el número de followers: mientras la gente siga a otros sin ningún criterio, ¿qué información me da a mí la gente que te sigue?

Puede que tengas un número muy reducido de seguidores, muy selectos. Y que esos no se pierdan ni uno solo de tus tweets. Puede que tengas un montón de seguidores que prácticamente no leen: sólo publican su propio contenido, y siguen a todo el que les sigue. Puede que consigas muchos RT a costa de lo que en IRC se llamaba floodear, no sé si en Twitter tiene un nombre: programar tus publicaciones para colapsar las pantallas de tus seguidores y que todo lo que vean, a cualquier hora, sea tuyo. Pues bien, eso te hará popular. Pero inaguantable.

Honestamente, me gusta saber cuánta gente disfruta con lo que leo, no cuantos me hacen un #ff para ver si se lo devuelvo. Me gusta saber a cuánta gente le resulta interesante el contenido que comparto. Me gusta reconocer a los demás esa capacidad de compartir o crear buen contenido; no necesito que me lo agradezcan públicamente. Nunca he hecho un RT buscando que me mencionen. Dios me libre.

Probablemente me lo esté montando fatal, y de hecho Klout ya me está castigando. Pero, ¿saben qué? Una de las cosas más bonitas que aprendí en el #8DíaC es que hay gente que en su tarjeta de visita tiene puesto "Ser Humano". Yo, de momento, me contento con ser groupie, sin más cargo que ese. Me da la sensación de que mientras agregue a la gente que me divierte y no a la que me conviene, mientras vaya a los sitios a ver y no a dejarme ver, escriba sobre lo que me interese y cuando mi maravilloso trabajo nuevo me lo permita, seguiré disfrutando de lo que hago. Y sin disfrutar, no se comunica, señores, créanme.

martes, 22 de marzo de 2011

El síndrome Gran Hermano

Consejo que leo en un post sobre reputación 2.0: "ser uno mismo". Comentadlo vosotros que a mí se me ha caido el raton (@Yoriento)

A todos nos suena, ¿verdad? Lo fundamental, en nuestra reputación online, en las entrevistas de trabajo, en todos los aspectos de nuestra vida privada, es "ser nosotros mismos".

¿A quién le habéis escuchado decir "Yo soy así"? Aparte de a Alaska, me refiero. Porque a mí ese "no voy a fingir que soy otra persona" me suena, fundamentalmente, a telebasura. Me suena a personajes salidos de Gran Hermano reivindicando a toda costa sus identidades incultas, irrespetuosas, violentas incluso. Cada vez que oigo a alguien diciendo que "nadie va a decirme lo que tengo que hacer" suele ser alguien que es consciente de que está haciendo algo mal y que a pesar de ello no tiene la valentía y la honradez de cambiar su comportamiento.
 
El mito de la autenticidad se multiplica conforme van disolviéndose las barreras entre la vida pública y la privada, la personal y la profesional. La eterna polémica sobre qué fotos cuelgas en Facebook, con quién discutes en twitter, y para qué sirven tus check-in en Foursquare.

He llegado a leer en alguno de los miles de artículos que proliferan sobre la marca personal que es importante incluir un mínimo de frivolidad en tu identidad online, aunque la centres en los aspectos profesionales de tu vida, para "demostrar que eres auténtico". Que, honestamente, ¿a quién le importa si soy auténtica?

Confundir la autenticidad con la animalidad es muy propio de nuestros personajes mediáticos. Esa tribu que considera que comer con la boca cerrada, no dirigirse a la gente con la que convive a gritos, o dejar hablar a los demás son prácticas que van en contra de su verdadero yo.

De esos hay muchos en el 2.0. El mismo @Yoriento recogía esta semana una frase de @cosechadel66 que decía: "En Twitter puedes criticar o decirle cualquier barbaridad a alguien siempre que añadas :-)". Pero, por favor, al menos, añade ":-)"

Yo tengo eso que suele llamarse "mucho carácter" y que viene a ser una forma de hablar en positivo de la impulsividad (también se puede tener "mucho carácter" muy dulce, muy bondadoso, o muy ecuánime, digo yo), pero también parto de dos premisas: mi derecho a la pataleta no tiene por qué afectar a la gente que me rodea, y siempre es un buen momento para pedir perdón cuando has dicho una palabra más alta que la otra.

No sé, llamadme antigua. Pero a mí me gusta pensar que hacemos un esfuerzo para relacionarnos con los demás. Con mejor o peor resultado, pero un esfuerzo. Cada vez que no descalifico una opinión ajena con la que discrepo, estoy esforzándome para demostrar que todas las personas son valiosas. Eso es bonito. Y eso es una muestra de carácter, creo yo. Honestamente, creo que he leído demasiado a Jane Austen: a mí el concepto de netiqueta me parece un invento maravilloso.

lunes, 14 de marzo de 2011

Así se hace personal branding

Hoy leía en una discusión en LinkedIn una referencia a las 42 leyes inmutables del marketing, de Ries y Trout, un libro que después de años sin tocar se me aparece este mes en todas partes. Es probable que tras el deslumbramiento de la nueva tecnología y las posibilidades que permite, estemos empezando a aposentarnos y a recordar que debajo de tanta sigla y tanto término técnico lo importante es tener una estrategia, y es algo digno de celebrarse.

Ocurre igual con el tema de la marca personal. Se oye hablar tanto del tema, hay tantísimos consejos al respecto, que la gente se lanza a hacer marketing personal, en muchos casos sin ser expertos en marketing. Y al final lo que creamos es, como bien indicaba hoy un post de @Boomiac, un montón de ruido como Ego-Promotores, sin ninguna repercusión real sobre nuestro posicionamiento (quizás sobre nuestra notoriedad sí; pero hay que saber qué es lo que queremos y a qué precio).

En medio de este zumbido de profesionales de todos los sectores explicando qué sabemos hacer y qué no, de pronto encuentras un profesional excelente y te da una lección. Es el caso de Alec Brownstein.

Quizás ustedes no sepan quién es, pero los directores creativos neoyorkinos sí. Porque Alec Brownstein, creativo publicitario, ha realizado la mejor campaña de SEM que conozco. 6$. Un 80% de respuesta. Un 40% de "compra". ¿Cómo? Dándole la vuelta a la tortilla. Las claves de su campaña:
  • Segmenta. Una buena segmentación es la diferencia entre tirar el dinero y no. Internet no sólo deja que todo el mundo participe; también deja huellas por todas partes. Úsalas (hoy quería hablar de retargeting, de hecho, pero me he encontrado con esto y...). Voy a insistir: presupuesto total=6$.
  • Eso implica... Conoce. Elige. Tienes que saber exactamente a quién te diriges. Investiga. Tu público es algo más que porcentajes. Se compone de personas. Averigua qué les interesa.
  • Adáptate a tu público. ¿Cómo vas a dirigirte a un ego-promotor compitiendo con él? No va a googlearte a ti: va a googlearse a sí mismo.
  • Hazte relevante: tu público no quiere oír hablar de tu producto, sino de sus necesidades.
  • Sé diferente. Brownstein no sólo ha conseguido el trabajo que buscaba. Ha creado un case study. Ha vendido hoy y construido marca a largo plazo.
Lo ha hecho así:

viernes, 11 de marzo de 2011

Employer branding: empezar por el principio

Una buena amiga publica en Facebook esta mañana que ha contestado a una candidatura espontánea a su agencia deseando suerte al candidato, y que ahora se siente una persona mejor. No creo que sea una persona mejor (si tiene esas inquietudes, es que mala, mala, no era), pero desde luego que acaba de conseguir que su agencia sea una empresa mejor. Con un mail.

Como demandante de empleo (otra vez esta horrible expresión; lo siento pero es que lo llaman así. Cuando pongo "persona en situación de desempleo" siento que estoy pateando la ley de economía del lenguaje; ya me cuesta no poner desempleada a secas, pero es que me parece poco realista) empiezo a estar bastante sorprendida de lo que se cuece en el mundo de las ofertas de trabajo.

Realidades innegables: hay una cantidad preocupante de personas en la misma situación que yo, trabajo (o aspiro a volver a trabajar) en un sector muy atractivo tanto por el boom que ha experimentado la oferta de trabajos relacionados con el marketing 2.0 como por las funciones que implica formar parte de él, y cada vez hay más canales que permiten hacer networking y dar a conocer a la gente todo lo que puedes hacer por ellos.

Realidades discutibles: una estrategia de personal branding es necesaria para cualquier puesto de trabajo (yo quiero dedicarme al marketing; mal empezamos si no sé venderme yo; pero, ¿un especialista en RRHH, finanzas, logística, por qué debe saber venderse para ser bueno? ¿Buscas las mismas cualidades en tu director financiero que en tu fuerza de ventas?); no hace falta mantener los sueldos que se pagaban en el sector hace tres o cuatro años (cuando yo estaba en la parte inferior de la banda salarial cobrando más de lo que he visto ofrecer ahora en meses); podemos hacer a la gente contratos de prácticas/formación/obra y servicio y exigirles compromisos porque saben que la competencia es feroz; si el candidato quiere que le contrate, que haga algo por encima de la media, que me persiga, que me ataque por varias vías.

Creo que se nos ha ido un poco de las manos, honestamente.

Mi "trabajo" como demandante de empleo es mantenerme activa. Buscar nuevos contactos. Conseguir escaparates donde pueda explicarle a todo el mundo que no sólo soy buena, sino que puedo hacer lo que ellos necesiten. Enterarme de dónde están esas ofertas que no se publicitan, ese 70% de mercado oculto de empleo que calculaba @zumodeempleo en su ponencia sobre errores en la búsqueda de empleo de la última Pink Slip Party el pasado lunes. Investigar las empresas a las que estoy intentando pertenecer: qué tipo de clientes llevan, dónde pueden tener debilidades (puesto que yo me dedico a la comunicación, es relativamente visible desde fuera) y sugerir formas de reforzarse. Enviarles un CV atractivo, adecuado a sus necesidades, bien enfocado, trabajado y todo lo personalizado posible, aunque eso implique volver a inscribirme en un proceso de selección fuera del portal de empleo de turno a través de un e-mail corporativo, o de una solicitud de contacto en LinkedIn. De acuerdo.

Pero su trabajo, como responsables de RRHH, es evaluar mi potencial como candidata. Para ello tienen que valorar qué dice de mí cómo he hecho cada uno de los pasos anteriores. Leerse mi CV (que sólo es página y media, hombre...), porque ningún CV debería ser basura digan lo que digan algunas campañas publicitarias: alguien ha puesto en él todo su esfuerzo y mucha ilusión.

Y, vamos a lo que me parece realmente peligroso. Alguien que busca un experto en SMO, un bloguero, un community manager; alguien que publica una oferta pidiendo a los candidatos que sean activos en redes sociales, que tengan influencia, que cuenten con un blog propio, con una serie de followers de calidad, que participen activamente en las comunidades de expertos de las redes sociales profesionales... ¿Cómo se permite el lujo-error estratégico-riesgo incalculable de faltarles al respeto?

No soy la persona que más CV echa al día en este país, y reconozco que aún soy bastante selectiva porque también creo que "la vida es muy corta para tener el trabajo equivocado", pero me sorprende la falta de educación que muestran algunas empresas. Cada vez que recibo un e-mail de Infojobs preguntándome mi opinión sobre el proceso de selección en el que estoy para la empresa X, que, por supuesto, no se ha puesto en contacto conmigo en el mes y medio que hace que aparezco como "En proceso", me dan ganas de ser tremendamente sincera. Y de ponerlo, no sólo en Infojobs. En todas partes. Para que lo vean mi lista (pequeña, pero selecta y creciente) de followers, mis más de 600 contactos en Facebook, todos los participantes de los grupos de búsqueda activa de empleo y Social Media de LinkedIn, y, por supuesto, el todopoderoso Google, que no se pierde una.

¿Cómo se te ocurre descuidar tu reputación de esa manera frente a los candidatos? No me considero una líder de opinión, ni mucho menos; pero estoy cerca de algunos de ellos. E incluso aunque no lo estuviera, ¿qué crees que va a pasar si acabo en un anunciante y tengo que contratar los servicios de una agencia? ¿No crees que recordaré cómo tratáis a la gente en la tuya?

La imagen de marca se construye desde dentro hacia fuera. Los empleados son los embajadores de la marca, al fin y al cabo. Y los equipos de RRHH tienen que ser conscientes de la imagen que transmiten en sus actuaciones. De cómo contratan, gestionan y despiden a la gente.

Como no tengo ganas de señalar con el dedo, lo haré al revés. He tenido dos gratas experiencias en este sentido: en DNOiSE y en Abante Asesores. Ambos han respondido a mis candidaturas (una a través del buzón genérico de RRHH, otra a través de su formulario web; en ambos casos sé que tienen procesos abiertos para gente con mi perfil). Y ojo, que sólo hablo de e-mails automáticos. Pero en ambos me han agradecido querer formar parte de su equipo (¡y es que una candidatura espontánea es un halago!), me han explicado qué están buscando, qué pasos van a seguir con respecto a mi CV, y me han garantizado que atenderán mi mensaje. En el caso de Abantes, incluso, que se pondrán en contacto conmigo tanto si encajo como si no.

Así es como se construye marca. En todas las acciones de la empresa. No puedes querer una página de Facebook y un perfil de LinkedIn para hablar de tú a tú con tu público si ni siquiera respondes los e-mails de los candidatos.

¿Empezamos por el principio?