Mostrando entradas con la etiqueta error estratégico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta error estratégico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Decir no

Hoy me parece un día perfecto para retomar el blog. Y es que hoy hace un año que rechacé un trabajo.

En estos tiempos de crisis es evidente que las condiciones empeoran, que hay que estar a la que salta, y así una sucesión de frases hechas que no me voy a molestar en repetir porque todos hemos oído mil veces ya, pero que creo que se resumen perfectamente en este reciente artículo de Expansión que promueve la vuelta a la beca después de un parón en la carrera profesional como solución a todos los males.

Sí, la argumentación se sostiene, probablemente, pero me van a perdonar que hoy, en homenaje a la dignidad que mostré hace un año, saque la vena de doctoranda en Sociología y me atreva a dudar de que una argumentación sólida sea por sí misma una muestra de verdad.

Hablo, por supuesto, desde la posición privilegiada de quien cuenta con recursos de muchos tipos que se pueden resumir en un trabajo a jornada completa que me apasiona, una serie de clientes satisfechos y recurrentes que son capaces de valorar que me importen los detalles, una red de contactos de gente con la que se puede tener conversaciones maravillosas y que además consideran que puedo aportarles algo, y, perdónenme también la falta de modestia, de mucho trabajo a mis espaldas, parte del cual incluso me hace sentir orgullosa.

Pero desde esta posición, no, indudablemente no es mejor tener una beca que estar sin trabajo.

Bajo el mito, la frase hecha, de "que la inspiración te pille trabajando", bajo la inercia de estos tiempos de inestabilidad, de trabajo por proyectos y de ser polivalente o morir en el intento, es complicado decir esto y plantarse. Pero me parece necesario recordar que sea cual sea el compromiso que adquiere una persona al entrar en una empresa, tiene una serie de implicaciones:

1) Tienes un trabajo que hacer.
2) Tienes que hacerlo bien.
3) Eso requiere tiempo y energía.

Creo que hasta aquí estamos todos de acuerdo.

Pues bien, a partir de aquí, una beca que no soluciona las necesidades económicas fundamentales de cualquiera (y que, desde mi posición privilegiada de nuevo, puedo resumir en techo, comida, relación con los demás -cada día más difícil de realizar gratis-, reciclaje permanente -lo cual implica el consumo de bienes culturales- y un mínimo de paz mental y tiempo para uno mismo) es una mala idea.

Porque tenemos que darnos cuenta de que tener necesidad de seguir aprendiendo permanentemente no es algo que implique que pueda ser normal tener tres trabajos (mañanas, tardes, y fines de semana), porque entonces todo lo demás se resiente.

¿Realmente queremos hacer mal un trabajo por falta de tiempo y energía? Si la motivación es hacer CV y demostrar que seguimos activos, ¿no deberíamos demostrar resultados, sea lo que sea lo que hagamos? ¿No es preferible decir "no" si no damos abasto que cargar con algo que mina nuestro resultado profesional y nuestra vida personal?

Evidentemente hay casos de necesidad. Pero no creo, sinceramente, que sea el público de Expansión, ni el de este blog. Ese público cree fervientemente en el marketing personal y a veces parece que se olvida de que una de las P's del Marketing es la de Precio.

Hace un año, yo rechacé un trabajo porque era un error estratégico. Estaba en el paro y estaba asustada, como es normal, porque a pesar de haber estado estudiando, un parón de un año en una carrera profesional siempre es algo difícil de justificar. Porque la situación económica y laboral está en ese punto lleno de frases hechas al que he dicho que no voy a referirme más. Pero tuve que plantarme, y decir no. Porque me pedían un compromiso al que ellos no respondían y al que yo no sería capaz de responder si necesitaba complementar mis ingresos. Y, la verdad, porque ni siquiera era lo que quería hacer.

Mi jefe bromea a veces con que si me despidiera, seguiría trabajando a escondidas, y probablemente tiene parte de razón. Me apasiona mi trabajo actual y no podría dejar de hacerlo. No podría dejar de interesarme, de investigar, de probar, de aprender. En esas condiciones, puedo llegar a aceptar que una beca sea una opción preferible que estar en el paro. Pero, y no se lo van a creer, mi jefe, además, entiende que para que sea feliz, proactiva y tenga resultados, tengo que comer y dormir todos los días.

Será que estamos locos.

jueves, 21 de abril de 2011

Dignidad profesional y profesiones de moda: el caso Turismo Madrid

El martes se publicó una oferta de trabajo peculiar. "Madrid busca community manager": se abría el proceso de selección de un nuevo community manager para el portal de ocio y turismo de la Comunidad de Madrid. Mediante un concurso. Hasta aquí, todo bien.

El problema eran las fases del concurso, que ya no pueden verse en la web de Turismo Madrid, pero sí han quedado fijadas en las ediciones digitales de los periódicos (Google, divino tesoro):

  1. Presentar una candidatura en la web de Turismo Madrid y conseguir el máximo número de votos de personas registradas en la web.
  2. Darse de alta en la página de Facebook de Turismo Madrid y crear una promoción en esta.
  3. Un jurado elegiría entre los mejores candidatos de las fases anteriores a tres, que tendrían acceso a una entrevista de trabajo.
  4. El "ganador" sería el dinamizador en social media de Turismo Madrid hasta final de año.

Las reacciones a la campaña no se hicieron esperar, y fueron de tal calibre que a las 20.20 del mismo martes,  en la misma nota en la que se abría la campaña desde la página de Facebook de Turismo Madrid, rectificaban:


  • Turismo Madrid Nos equivocamos: Lección aprendida. Replantearemos el proceso de selección. Disculpas a todos.
    El Martes a las 20:20 ·  6 personas

Como siempre, entre las reacciones hay de todo: desde personas particularmente molestas que creen que semejantes acciones son causa de la falta de dignidad en la profesión, hasta quienes piensan que la capacidad para convertir el proceso de selección en una campaña de social media en sí misma es un caso de estudio.

Me ha recordado un poco a la polémica desatada por aquella campaña de Fanta sobre profesiones del futuro (surfero, DJ y CM). Como en aquel caso, mi opinión va más bien hacia los términos medios (en aquel caso muy bien definidos para mi gusto en este post de Carlos Zamarriego en MarketingAdBlog). Podría resumirla en los siguientes puntos:

  • Sí creo que en términos de notoriedad, involucrar a tanta gente en un proceso de selección no tiene por qué ser mala estrategia, considerando que se trata precisamente de un servicio de comunicación pública. 
  • El hecho de que soliciten muestras de tu trabajo para hacerte una entrevista quiere decir que realmente están interesados en conseguir resultados. La pregunta es: ¿qué tipo de resultados? ¿Tener más amigos en Internet te convierte en mejor community manager? Evidentemente, la respuesta es no. ¿Por qué no pasar directamente a la fase en la que se crea una campaña y se ahorran el concurso de popularidad?
  • Buena parte de la polémica proviene de los requisitos que se le piden al candidato: ninguno. En la nota de su página de Facebook, sólo dicen: "Te buscamos. Tú vas a ser nuestro próximo Community Manager. Porque te encanta Madrid y porque estás en todas las redes sociales. Te conocen y les conoces. Así que eres tú la persona que buscamos para dirigir nuestro proyecto de dinamización en Redes hasta final de año. Para hacerte con el puesto sólo tendrás que demostrarnos que te sabes mover." Saberse mover no es la única habilidad que requiere un community, como ya hemos comentado; y este tipo de ofertas son peligrosas porque insisten en que "esto lo hace cualquiera", lo que a la larga es muy perjudicial para el sector. También es cierto que podríamos estar peor: me remito a la noticia del mismo día en Vivir México, titulada: Los ninis capitalinos podrán capacitarse como community managers. Y recomiendo leerla, porque el titular no es lo peor.
  • En unas declaraciones del director del portal, Yuri Fernández, dice que "al tratarse de una profesión que no cuenta todavía con estudios superiores reglados, lo mejor es plantear un reto real para conseguir al mejor candidato". Y si bien es evidente que no existe una formación reglada de community management, creer que no es necesaria una formación específica para ejercer esta profesión ahonda en este ataque a la profesionalización del sector. Como ya comentaba el domingo pasado, la profesión sigue siendo indefinida (por nueva) pero evidentemente requiere ciertas aptitudes y conocimientos propios de aquellos con formación en comunicación: publicidad y relaciones públicas (principalmente, a mi entender), periodismo, especialidades en comunicación corporativa de administración y dirección de empresas... Que no exista formación reglada no quiere decir que no exista formación superior al respecto. Existe una oferta espectacular, y que no esté homologada no la convierte automáticamente en una formación pobre. 
  • No estoy muy a favor de la idea de "concurso" como sustituto del proceso de selección, aunque sólo sea un tema de concepto; y muy especialmente cuando es de esta forma: en la práctica, todos los demandantes del puesto estarán trabajando gratis. Una cosa es presentar una propuesta y otra "hacer una campaña", colocarla en Internet, y conseguir apoyos para esta. Puede ser eficaz, pero no me parece ético. En cualquier caso, suponiendo que la acepte, ¿dónde están las bases? Al menos en El aprendiz explicaban que los concursantes competían por un salario de seis cifras trabajando con Bassat. Aquí lo único que he encontrado sobre las condiciones de trabajo es que el contrato es por seis meses (de junio a diciembre de este año); lo que no me parece el elemento motivador definitivo, precisamente. 
  • Me llama la atención que nadie haya hablado de que es un puesto "casi público". Al fin y al cabo, hablamos de la Comunidad de Madrid. Por supuesto, habrá concedido (posiblemente mediante concurso, lo que da una cierta coherencia a todo el proceso) la gestión del portal a la empresa más apropiada, pero no entiendo cómo es posible que haya sido así cuando ya están en redes y ni siquiera tienen community (Turismo Madrid está en Facebook, Twitter, Delicious, Mashup y Flickr, y tiene un blog además del portal web). Y me llama increíblemente la atención que en un puesto "casi público" el proceso de selección no pida titulación superior o experiencia previa. No es una oposición, claro. Pero un baremo mínimo me parece exigible a todos los proveedores de la Administración Pública. 
  • La capacidad de reconocer el error, retirar la oferta, y estar dispuesto a replantear el proceso de selección de otra manera me parece una lección de humildad de la que podrían aprender muchas empresas que sí tienen community manager, la verdad. Otra cosa es que si la actitud es perfecta, el fallo pueda haber sido tan garrafal que no sea suficiente... 
En resumidas cuentas, haciendo balance entre aciertos y errores, mi opinión sigue siendo más bien tibia. Habrá que esperar al nuevo proceso de selección para ver cómo se levantan después de este tropiezo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Employer branding: empezar por el principio

Una buena amiga publica en Facebook esta mañana que ha contestado a una candidatura espontánea a su agencia deseando suerte al candidato, y que ahora se siente una persona mejor. No creo que sea una persona mejor (si tiene esas inquietudes, es que mala, mala, no era), pero desde luego que acaba de conseguir que su agencia sea una empresa mejor. Con un mail.

Como demandante de empleo (otra vez esta horrible expresión; lo siento pero es que lo llaman así. Cuando pongo "persona en situación de desempleo" siento que estoy pateando la ley de economía del lenguaje; ya me cuesta no poner desempleada a secas, pero es que me parece poco realista) empiezo a estar bastante sorprendida de lo que se cuece en el mundo de las ofertas de trabajo.

Realidades innegables: hay una cantidad preocupante de personas en la misma situación que yo, trabajo (o aspiro a volver a trabajar) en un sector muy atractivo tanto por el boom que ha experimentado la oferta de trabajos relacionados con el marketing 2.0 como por las funciones que implica formar parte de él, y cada vez hay más canales que permiten hacer networking y dar a conocer a la gente todo lo que puedes hacer por ellos.

Realidades discutibles: una estrategia de personal branding es necesaria para cualquier puesto de trabajo (yo quiero dedicarme al marketing; mal empezamos si no sé venderme yo; pero, ¿un especialista en RRHH, finanzas, logística, por qué debe saber venderse para ser bueno? ¿Buscas las mismas cualidades en tu director financiero que en tu fuerza de ventas?); no hace falta mantener los sueldos que se pagaban en el sector hace tres o cuatro años (cuando yo estaba en la parte inferior de la banda salarial cobrando más de lo que he visto ofrecer ahora en meses); podemos hacer a la gente contratos de prácticas/formación/obra y servicio y exigirles compromisos porque saben que la competencia es feroz; si el candidato quiere que le contrate, que haga algo por encima de la media, que me persiga, que me ataque por varias vías.

Creo que se nos ha ido un poco de las manos, honestamente.

Mi "trabajo" como demandante de empleo es mantenerme activa. Buscar nuevos contactos. Conseguir escaparates donde pueda explicarle a todo el mundo que no sólo soy buena, sino que puedo hacer lo que ellos necesiten. Enterarme de dónde están esas ofertas que no se publicitan, ese 70% de mercado oculto de empleo que calculaba @zumodeempleo en su ponencia sobre errores en la búsqueda de empleo de la última Pink Slip Party el pasado lunes. Investigar las empresas a las que estoy intentando pertenecer: qué tipo de clientes llevan, dónde pueden tener debilidades (puesto que yo me dedico a la comunicación, es relativamente visible desde fuera) y sugerir formas de reforzarse. Enviarles un CV atractivo, adecuado a sus necesidades, bien enfocado, trabajado y todo lo personalizado posible, aunque eso implique volver a inscribirme en un proceso de selección fuera del portal de empleo de turno a través de un e-mail corporativo, o de una solicitud de contacto en LinkedIn. De acuerdo.

Pero su trabajo, como responsables de RRHH, es evaluar mi potencial como candidata. Para ello tienen que valorar qué dice de mí cómo he hecho cada uno de los pasos anteriores. Leerse mi CV (que sólo es página y media, hombre...), porque ningún CV debería ser basura digan lo que digan algunas campañas publicitarias: alguien ha puesto en él todo su esfuerzo y mucha ilusión.

Y, vamos a lo que me parece realmente peligroso. Alguien que busca un experto en SMO, un bloguero, un community manager; alguien que publica una oferta pidiendo a los candidatos que sean activos en redes sociales, que tengan influencia, que cuenten con un blog propio, con una serie de followers de calidad, que participen activamente en las comunidades de expertos de las redes sociales profesionales... ¿Cómo se permite el lujo-error estratégico-riesgo incalculable de faltarles al respeto?

No soy la persona que más CV echa al día en este país, y reconozco que aún soy bastante selectiva porque también creo que "la vida es muy corta para tener el trabajo equivocado", pero me sorprende la falta de educación que muestran algunas empresas. Cada vez que recibo un e-mail de Infojobs preguntándome mi opinión sobre el proceso de selección en el que estoy para la empresa X, que, por supuesto, no se ha puesto en contacto conmigo en el mes y medio que hace que aparezco como "En proceso", me dan ganas de ser tremendamente sincera. Y de ponerlo, no sólo en Infojobs. En todas partes. Para que lo vean mi lista (pequeña, pero selecta y creciente) de followers, mis más de 600 contactos en Facebook, todos los participantes de los grupos de búsqueda activa de empleo y Social Media de LinkedIn, y, por supuesto, el todopoderoso Google, que no se pierde una.

¿Cómo se te ocurre descuidar tu reputación de esa manera frente a los candidatos? No me considero una líder de opinión, ni mucho menos; pero estoy cerca de algunos de ellos. E incluso aunque no lo estuviera, ¿qué crees que va a pasar si acabo en un anunciante y tengo que contratar los servicios de una agencia? ¿No crees que recordaré cómo tratáis a la gente en la tuya?

La imagen de marca se construye desde dentro hacia fuera. Los empleados son los embajadores de la marca, al fin y al cabo. Y los equipos de RRHH tienen que ser conscientes de la imagen que transmiten en sus actuaciones. De cómo contratan, gestionan y despiden a la gente.

Como no tengo ganas de señalar con el dedo, lo haré al revés. He tenido dos gratas experiencias en este sentido: en DNOiSE y en Abante Asesores. Ambos han respondido a mis candidaturas (una a través del buzón genérico de RRHH, otra a través de su formulario web; en ambos casos sé que tienen procesos abiertos para gente con mi perfil). Y ojo, que sólo hablo de e-mails automáticos. Pero en ambos me han agradecido querer formar parte de su equipo (¡y es que una candidatura espontánea es un halago!), me han explicado qué están buscando, qué pasos van a seguir con respecto a mi CV, y me han garantizado que atenderán mi mensaje. En el caso de Abantes, incluso, que se pondrán en contacto conmigo tanto si encajo como si no.

Así es como se construye marca. En todas las acciones de la empresa. No puedes querer una página de Facebook y un perfil de LinkedIn para hablar de tú a tú con tu público si ni siquiera respondes los e-mails de los candidatos.

¿Empezamos por el principio?